Provinciales — 06.10.2026 —
Algodonera Avellaneda: sin ofertas para su compra, buscan sostener la planta pero crece la incertidumbre
La empresa del norte provincial enfrenta un escenario de posible quiebra con continuidad, mientras unos 200 trabajadores mantienen la actividad de manera parcial. Hay otro centenar que quedó afuera y no puede cobrar sus reclamos.
Algodonera Avellaneda quedó ante un escenario de mayor incertidumbre luego de que el lunes venciera el plazo para la presentación de interesados en adquirir las acciones de la empresa sin que se registraran ofertas. Ahora, los trabajadores aguardan la decisión del juez Fabián Lorenzini, quien deberá definir cómo continúa el proceso judicial y si finalmente se avanza hacia una eventual quiebra con continuidad.
La posibilidad de mantener la fábrica en funcionamiento es uno de los aspectos que genera expectativa entre los trabajadores que todavía permanecen en actividad. Sin embargo, el principal interrogante está puesto en las aproximadamente 100 familias cuyos integrantes quedaron fuera de la planta durante el último año y que todavía no encontraron una solución laboral ni pudieron cobrar sus acreencias.
Así lo planteó Juan Carlos Bandeo, secretario general del Sindicato de Trabajadores Textiles, quien explicó que actualmente unos 200 trabajadores continúan desempeñándose en la planta, que mantiene una actividad parcial mediante los denominados fazones. Según detalló, se producen aproximadamente entre 350.000 y 400.000 kilos mensuales de tela e hilo, alrededor de la mitad de la capacidad productiva que podría alcanzar la empresa.
Bandeo señaló que, si el juez avanza con una quiebra con continuidad y se mantienen los contratos que permiten sostener la actividad, eso podría significar una continuidad laboral para quienes actualmente están dentro de la fábrica. “Es una buena noticia”, sostuvo el dirigente, aunque inmediatamente marcó el principal problema: “Ojalá que sea así por las 200 familias que están trabajando, pero el problema es con la gente que está afuera, ¿cómo arreglamos con las 100 familias que quedaron afuera?”
La situación de quienes dejaron de trabajar en Algodonera Avellaneda queda reflejada en la historia de Eberardo Pascualón, un trabajador de 51 años que pasó tres décadas dentro de la empresa. Se desempeñó en el área de control de calidad y llegó a ocupar el cargo de jefe de turno, pero hace un año quedó fuera de la planta.
Desde entonces, según relató, lleva un año sin cobrar un salario y tampoco cuenta con obra social. Para afrontar sus gastos realiza distintas changas y, una vez al mes, vende pollos a la parrilla. También recibe ayuda económica de su madre.
Pascualón forma parte del grupo de trabajadores que quedaron desvinculados de la actividad mientras se agravaba la situación de la empresa. Bandeo explicó que muchos de ellos tienen más de 45 o 50 años y entre 15 y 20 años de antigüedad, lo que dificulta su reinserción laboral después de haber desarrollado prácticamente toda su vida profesional dentro de la fábrica.
“La mayoría de la gente que está fuera tiene más de 50 años o 45 para arriba y más de 15 o 20 años metidos ahí adentro”, señaló el dirigente. Y agregó: “Es muy difícil que aprenda otra cosa, que estás trabajando ocho horas continuamente ahí adentro”.
La reducción de personal se produjo de manera progresiva. Algodonera Avellaneda llegó a tener más de 500 trabajadores, pero algunos se desvincularon mediante acuerdos y otros iniciaron acciones judiciales. De acuerdo con Bandeo, actualmente son alrededor de 300 los trabajadores vinculados al proceso: unos 200 que continúan en actividad y otros 100 que quedaron fuera durante el último año.
En cuanto a quienes recurrieron a la Justicia para reclamar sus derechos laborales, el dirigente gremial indicó que hasta el momento ninguno pudo cobrar y que las distintas causas continúan en trámite.
En este contexto, una de las alternativas que aparece en el horizonte es la posibilidad de conformar una cooperativa de trabajadores para sostener la producción. Bandeo explicó que, en caso de una quiebra, existe la posibilidad de que los trabajadores puedan acceder a las máquinas, aunque advirtió que la situación de la planta presenta dificultades importantes.
Según señaló, la fábrica todavía cuenta con equipamiento de tecnología relevante, pero durante los últimos tiempos la empresa habría reducido la compra de repuestos y, en algunos casos, se retiraban piezas de una máquina para utilizarlas en otra. A esto se suma el elevado costo de mantener una planta de esas dimensiones en funcionamiento.
El dirigente consideró que la formación de una cooperativa sería una alternativa compleja, debido a los costos operativos, la necesidad de conseguir inversores, acceder al mercado y sostener una estructura administrativa y profesional. Como ejemplo, mencionó que una factura de electricidad de la planta puede alcanzar actualmente unos 700 millones de pesos, aun funcionando por debajo de su capacidad.
Por ese motivo, el sindicato mantiene como expectativa que, incluso si finalmente se declara la quiebra, pueda aparecer un comprador dispuesto a continuar con la actividad de manera integral. Bandeo recordó que un grupo de aproximadamente 15 trabajadores mantuvo una reunión con el juez Lorenzini para plantearle sus inquietudes y que el magistrado les manifestó que, dentro de sus posibilidades, intentaría priorizar una venta integral de la fábrica.
“Él dijo que en lo posible va a tratar de que no se desglose la fábrica: si hay un comprador después de una quiebra, que sea comprador de todo”, explicó al advertir que una eventual venta por partes podría dificultar la continuidad de algunos sectores de la empresa, como la hilandería.
Otro de los activos que podría formar parte de las alternativas para obtener recursos es el edificio que Algodonera Avellaneda posee en Buenos Aires, valuado en aproximadamente 4,3 millones de dólares. En su momento, el juzgado había contemplado una venta por unos 1,9 millones de dólares, aunque la operación finalmente no se concretó.
Según indicó el dirigente gremial, actualmente existiría un interesado que habría ofrecido alrededor de 1,4 millones de dólares, aunque la operación depende de la resolución de una medida cautelar que pesa sobre el inmueble. Bandeo consideró que una eventual venta podría contribuir a atender la situación de los trabajadores que quedaron fuera de la planta.
Mientras tanto, el sindicato espera la próxima resolución del juez Lorenzini y anticipó que mantendrá reuniones con los trabajadores para definir los pasos a seguir. Para quienes continúan dentro de la fábrica, la prioridad es sostener la producción y preservar los puestos de trabajo. Para las aproximadamente 100 familias que quedaron afuera, en cambio, el principal reclamo sigue siendo encontrar una respuesta después de un año marcado por la falta de ingresos y la incertidumbre sobre su futuro.







