Nacionales — 12.03.2026 —
Tras casi 50 años, identificaron a Mario Alberto Nívoli, una de las víctimas halladas en fosas cercanas a La Perla
Había sido secuestrado en Córdoba en 1977 durante la última dictadura cívico-militar. La identificación se logró a partir de estudios genéticos realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense.
Fue identificado Mario Alberto Nívoli, una de las víctimas de la última dictadura cívico-militar en Argentina (1976-1983) cuyos restos fueron hallados tras excavaciones realizadas en 2025 en cercanías del ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla, en la provincia de Córdoba.
Nívoli es el primer nombre confirmado entre las 12 personas identificadas a partir de los trabajos realizados en el lugar.
La identificación fue posible gracias a los estudios genéticos del Equipo Argentino de Antropología Forense, en el marco de una investigación que lleva adelante el Juzgado Federal N°3 de Córdoba, a cargo del juez Hugo Vaca Narvaja.
Secuestrado durante la dictadura
Mario Alberto Nívoli, oriundo de Ucacha, tenía 28 años cuando fue secuestrado el 14 de febrero de 1977 por un grupo de tareas que irrumpió en su casa del barrio General Paz, en la ciudad de Córdoba.
Desde ese momento permanecía desaparecido.
Conocido por familiares y amigos como “Tito”, era técnico electricista y había estudiado Ingeniería Química en la Universidad Nacional del Litoral, donde inició su militancia política en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) – Montoneros.
Tras su secuestro, permaneció cautivo en el centro clandestino La Perla, uno de los principales lugares utilizados por el terrorismo de Estado durante la dictadura.
Los responsables de su secuestro y desaparición fueron juzgados en la denominada Megacausa La Perla-La Ribera-D2, cuya sentencia fue dictada el 25 de agosto de 2016.
El testimonio de su hija
La confirmación de la identidad de sus restos fue comunicada a su familia en las últimas horas. Su hija, María Soledad Nívoli, tenía apenas cuatro meses cuando su padre fue secuestrado.
En declaraciones a Cadena 3, relató el impacto del momento en que recibió la noticia.
“Lo primero que sentí fue un llanto explosivo. Estaba saliendo de la escuela de mi hijo Emiliano, que tiene ocho años, cuando me llamó el abogado Ramiro Fresneda. Nunca pensé que esa llamada iba a ser por esto”, contó.
La mujer recordó que el momento se produjo en medio de la rutina cotidiana.
“Estaba en el medio del caos vehicular y de los chicos. Cuando me lo dijo, fue un abrazo con mi compañero y con mi hijo. Le dije: ‘Encontraron al abuelo’. Él me preguntó: ‘¿Encontraron sus huesos?’. Y le dije que sí”.
Según explicó, la confirmación marcó un cambio profundo en su historia personal.
“Sentí alivio. Una paz que nunca había sentido. Y una certeza que apareció en mi cabeza: ya no soy más una hija de desaparecidos. Mi papá dejó de ser desaparecido. Ahora soy huérfana de padre. Mi papá está muerto”, expresó.
Para ella, el hallazgo también tiene un significado colectivo.
“Cambia todo para nosotros, pero también para nuestra comunidad, para nuestra sociedad. Es la certeza de que había que seguir buscando y de que esto recién empieza, porque hay muchos más allí”, afirmó.
Una búsqueda de décadas
Cuando su padre fue secuestrado, María Soledad tenía cuatro meses y su hermano dos años.
“Nos criamos con una madre y unos abuelos amorosos, con tíos que siempre nos transmitieron la importancia de militar la memoria, la verdad y la justicia”, recordó.
La mujer agradeció el trabajo de investigadores, científicos y organismos de derechos humanos que participaron del proceso de identificación, entre ellos integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense y especialistas del Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
“Esto parece imposible. No quiero usar la palabra milagro porque sería una falta de respeto a la ciencia, pero realmente no sé cómo decirlo”, sostuvo.
También señaló que la identificación implica una forma de reparación.
“Decirles a quienes secuestraron y mataron a mi papá que ya no pueden seguir cometiendo ese crimen. Lo siguieron cometiendo durante todos estos años al mantenerlo desaparecido”, expresó.
Y concluyó:
“Algo de la sociedad que quedó roto hace mucho tiempo empieza a encontrar un lugar. Eso es bello y reparador”.
Su historia de vida
Según los registros del Archivo Provincial de la Memoria, Mario Alberto Nívoli nació el 25 de abril de 1948 en Ucacha.
Su recorrido de vida incluyó distintas ciudades: Ucacha, donde nació; Las Perdices, donde cursó sus estudios secundarios; Santa Fe, donde comenzó su militancia política y formó su familia; Concordia, adonde se trasladó con su esposa e hijos ante las persecuciones políticas; y Córdoba, donde finalmente fue secuestrado.
Posteriormente su familia regresó a Santa Fe, mientras que su hija María Soledad reside actualmente en Rosario.
En los últimos años, ella también impulsó la muestra fotográfica “Cómo miran tus ojos”, realizada con imágenes tomadas por su padre en la década de 1970, como una forma de reconstruir su historia y mantener viva su memoria.







