Viernes 04 de septiembre de 2026

Internacionales — 03.09.2026 —

La ONU ratificó que El Niño podría ser el más fuerte de los últimos 40 años: “Se está volviendo gigantesco”

Alcanzaría su pico hacia fin de año y se espera que persista hasta febrero de 2027. Prevén efectos sobre las lluvias, las temperaturas y la producción agrícola.


La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ratificó que El Niño continuará intensificándose durante los próximos meses y podría convertirse en el fenómeno más fuerte de las últimas cuatro décadas. Las previsiones indican que alcanzaría su máxima intensidad hacia finales de este año y que existe una probabilidad cercana al 100% de que continúe activo hasta febrero de 2027.

El organismo de Naciones Unidas advirtió que un episodio de semejante intensidad podría provocar importantes alteraciones en los patrones de lluvias y temperaturas, aumentando los riesgos de inundaciones, sequías y calor extremo en diferentes regiones. Entre las principales preocupaciones también aparece el posible impacto sobre la agricultura y la producción de alimentos.

La secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, sostuvo que el fenómeno actual “podría ser más potente que todo lo observado” desde que comenzaron los monitoreos hace cuatro décadas.

“El Niño está claramente establecido y se intensificará hasta convertirse en un fenómeno muy fuerte en los próximos meses, con grandes impactos en los patrones de precipitación y temperatura, y los riesgos asociados a inundaciones, sequías y calor extremo”, señaló la OMM.

Una marcada intensificación

El Niño se caracteriza por un aumento de la temperatura de la superficie del océano en el centro y este del Pacífico ecuatorial, capaz de modificar los patrones de vientos, presión y precipitaciones en distintas regiones del planeta.

Las mediciones actuales muestran una fuerte intensificación. Entre mayo y julio, la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial centrooriental se ubicó, en promedio, 1,5 °C por encima de los valores normales.

Entre finales de julio y mediados de agosto, las anomalías semanales aumentaron hasta ubicarse entre 2,2 °C y 2,6 °C por encima del promedio. Debajo de la superficie, en algunas zonas del Pacífico tropical se detectaron diferencias superiores a los 8 °C durante julio y principios de agosto.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, también se refirió a la magnitud que está adquiriendo el fenómeno. “El Niño se está volviendo gigantesco ante nuestros ojos”, afirmó.

Aunque El Niño no es provocado por el cambio climático, se espera que contribuya a elevar todavía más las temperaturas en un planeta que ya atraviesa un proceso de calentamiento y pueda intensificar determinados eventos meteorológicos extremos.

Podría continuar hasta febrero de 2027

El jefe de Predicción Climática de la OMM, Wilfran Moufouma-Okia, explicó que las previsiones indican una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista entre septiembre y noviembre y continúe activo hasta febrero de 2027.

Sin embargo, aclaró que esa probabilidad no significa que exista el mismo riesgo de que un determinado país sufra una inundación, sequía u ola de calor. Los efectos varían de acuerdo con cada episodio y con las características de las diferentes regiones.

Para el período comprendido entre septiembre y noviembre, los pronósticos muestran además una mayor probabilidad de temperaturas superiores a los valores normales en casi todas las áreas terrestres.

El impacto sobre la producción de alimentos

Uno de los principales riesgos señalados por la OMM está relacionado con la agricultura y la seguridad alimentaria. Una eventual caída de la producción podría reducir la disponibilidad de alimentos y generar aumentos de precios.

Saulo aseguró que todavía existe margen para adoptar medidas preventivas, especialmente en la producción agrícola, y mencionó la posibilidad de seleccionar diferentes tipos de semillas según los escenarios previstos de mayores precipitaciones, falta de agua o temperaturas elevadas.

Este El Niño excepcional tiene el potencial de asestar un golpe devastador a las comunidades y economías de todo el mundo”, advirtió.

La titular de la OMM remarcó, sin embargo, que la intensidad del fenómeno no determina por sí sola la magnitud de sus consecuencias y destacó la importancia de anticiparse.

El Niño no tiene por qué ser una receta para el desastre. Tenemos las previsiones y la capacidad de anticipación necesarias para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia”, afirmó.

En ese sentido, la OMM llamó a los gobiernos a adoptar medidas preventivas en sectores sensibles como la agricultura, la salud, la energía y el agua, ante un fenómeno que seguirá fortaleciéndose durante los próximos meses.

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