Internacionales — 26.08.2026 —
Tragedia en la frontera entre Nepal y China: hay más de 160 muertos y 700 desaparecidos
Las inundaciones repentinas y los deslizamientos arrasaron localidades, viviendas, puentes y rutas. Los equipos de rescate trabajan en condiciones extremas para encontrar a las personas que siguen sin contacto.
Al menos 160 personas murieron y más de 700 permanecen desaparecidas o sin contacto tras las inundaciones repentinas y los deslizamientos que golpearon la frontera entre Nepal y China. El balance provisorio contempla 157 fallecidos en Nepal y otros tres en la región china del Tíbet, aunque las autoridades advirtieron que la cifra podría aumentar debido a la magnitud de la destrucción y las dificultades para acceder a las zonas afectadas.
En Nepal, el distrito de Rasuwa se convirtió en el epicentro de la emergencia después de que una enorme masa de agua, barro, rocas y sedimentos descendiera por el sistema del río Bhote Koshi. Las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, ubicadas cerca de uno de los principales pasos fronterizos hacia el Tíbet, sufrieron graves daños.
La corriente arrasó viviendas, vehículos, puentes e instalaciones vinculadas a proyectos hidroeléctricos, mientras que numerosos habitantes quedaron aislados por la destrucción de las vías de comunicación.
La Policía de Nepal informó que ya había recuperado 157 cuerpos, aunque las tareas de identificación continuaban. A su vez, la autoridad nacional de gestión de desastres contabilizó 384 personas sin contacto, entre ellas 291 extranjeros y 93 nepalíes.
Entre las personas cuyo paradero se desconoce también figuran 44 integrantes del Ejército, 28 policías, 13 miembros de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de proyectos energéticos, lo que refleja el impacto que tuvo el desastre sobre las comunidades y las actividades que se desarrollaban en la zona.
En el lado chino de la frontera, el condado tibetano de Gyirong registró tres muertos y 265 desaparecidos después de que un deslizamiento alcanzara el área fronteriza. Las autoridades todavía trabajaban para determinar el número definitivo de víctimas y heridos. Además, la zona sufrió interrupciones en las carreteras, las comunicaciones y el suministro eléctrico.
Las tareas de búsqueda y rescate se desarrollan en condiciones extremadamente complejas. Al menos 80 puentes fueron dañados en Nepal, de los cuales 35 eran utilizados por vehículos y otros 45 eran estructuras colgantes. A esto se suman unos 40 kilómetros de carreteras inutilizados.
En algunos sectores, el nivel del agua y las condiciones del terreno son tan complicados que incluso los helicópteros no pueden aterrizar, dificultando el acceso de los equipos de emergencia a las comunidades más golpeadas.
Qué provocó el desastre
La causa exacta de la tragedia todavía se encuentra bajo investigación, aunque los primeros análisis apuntan a un fenómeno asociado a la inestabilidad de la alta montaña.
El ministro de Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, señaló que un movimiento sísmico pudo haber provocado un gran desprendimiento de tierra que obstruyó temporalmente un río, acumuló una importante cantidad de agua y posteriormente generó una liberación súbita.
Sin embargo, especialistas identificaron otra posible explicación: el colapso de una parte baja de un glaciar, acompañado por una enorme cantidad de roca y sedimentos, que habría caído hacia el valle.
El geólogo Vikram Gupta explicó que una parte sustancial del frente del glaciar colapsó y se precipitó hacia la zona baja. En la misma línea, el especialista Dan Shugar indicó que las imágenes disponibles mostraban una importante pérdida de nieve y una mayor exposición del hielo.
El especialista Prakash Pokharel sostuvo que las inundaciones repentinas fueron provocadas por una avalancha de hielo y roca en territorio nepalí. De todos modos, la hipótesis de que un terremoto haya actuado como detonante todavía no fue confirmada.
El riesgo tampoco terminó. Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de una segunda crecida si alguna obstrucción permanece en la parte alta de la cuenca y advierten que las condiciones inestables de la montaña podrían provocar nuevos deslizamientos. Por ese motivo, se pidió a los habitantes de las zonas ribereñas que se trasladaran hacia lugares elevados y seguros.
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno de Nepal declaró las áreas afectadas en situación de desastre durante tres meses y ordenó desplegar helicópteros militares y privados para realizar rescates, evacuaciones y asistencia médica.
La infraestructura energética también sufrió daños importantes: unos 430 megavatios de capacidad hidroeléctrica y solar quedaron afectados, con consecuencias sobre el suministro eléctrico.
“El Estado está con ustedes con todos sus medios y recursos”, afirmó el primer ministro nepalí, Balendra Shah, mientras que en China el presidente Xi Jinping ordenó priorizar la búsqueda de los desaparecidos y el rescate de los sobrevivientes.







