Internacionales — 11.08.2026 —
Dos terremotos, seis semanas y una misma región: qué hay detrás de los sismos de Venezuela y Colombia
La proximidad entre ambos fenómenos generó dudas sobre una posible conexión. Sin embargo, los especialistas señalan que las placas involucradas y la profundidad de las rupturas fueron distintas.
Dos terremotos de gran magnitud sacudieron el norte de Sudamérica con apenas seis semanas de diferencia y generaron interrogantes sobre una posible conexión entre ambos fenómenos. Sin embargo, especialistas consultados explicaron que, pese a la cercanía temporal y geográfica, los sismos de Venezuela y Colombia tuvieron orígenes geológicos diferentes.
El primero ocurrió el 24 de junio en Venezuela, donde se registraron dos movimientos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5, que afectaron principalmente al norte del país y dejaron más de 6300 muertos. El segundo se produjo el 10 de agosto en Colombia, con una magnitud de 7,4 y epicentro en el departamento de Chocó, y provocó víctimas fatales y daños en distintas regiones.
La proximidad entre ambos episodios despertó preocupación tanto entre la población como entre especialistas. Sin embargo, la explicación científica apunta a que cada terremoto estuvo vinculado con estructuras tectónicas y mecanismos de ruptura diferentes.
Dos terremotos, dos mecanismos geológicos
El geólogo Andrés Folguera, profesor de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del CONICET, explicó que la diferencia principal se encuentra en las placas tectónicas involucradas y en la profundidad a la que se produjo la ruptura.
En el caso de Venezuela, el fenómeno está relacionado con la placa del Caribe, que se hunde por debajo de la placa Sudamericana. Ese proceso genera movimientos entre distintos bloques y fracturas del continente.
“Uno puede imaginar a Venezuela como partida por una serie de fracturas o bloques. Esas fallas se mueven unas respecto de otras”, explicó Folguera. Según el especialista, los terremotos registrados en junio activaron dos fallas principales: la de Boconó y la de San Sebastián, con rupturas muy cercanas a la superficie, a menos de diez kilómetros de profundidad.
El escenario fue diferente en Colombia. Allí intervino la placa de Nazca, ubicada bajo el océano Pacífico, que se hunde por debajo de la placa Sudamericana a una velocidad mayor que la placa del Caribe.
“En el caso de Venezuela, es la placa del Caribe, que se hunde por debajo de Sudamérica. En el caso de Colombia, debajo del océano Pacífico se encuentra la placa de Nazca que se hunde hacia el oeste, por debajo de la placa Sudamericana. Y lo hace más rápido”, explicó Folguera.
Según el investigador, la placa del Caribe avanza aproximadamente dos centímetros por año, mientras que la de Nazca lo hace a una velocidad de entre cinco y seis centímetros anuales.
Pero la diferencia más importante está en el lugar donde se produjo la ruptura. El terremoto de Colombia no se originó por el movimiento de una falla superficial del continente, sino por la ruptura de la propia placa que se encuentra a gran profundidad.
“Lo que produjo el sismo en el caso de Colombia no es una fractura del continente, sino que es la misma placa en profundidad que se rompió y dejó una fractura”, señaló Folguera.
El terremoto registrado en Chocó tuvo su epicentro cerca de San José del Palmar, a una profundidad de 96 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC). El movimiento fue percibido en amplias zonas del país y también llegó a Ecuador y Panamá.
La profundidad, una diferencia clave
La profundidad a la que se produce un terremoto resulta determinante para comprender sus efectos en la superficie.
En Venezuela, las rupturas de junio se produjeron en fallas cercanas a la superficie, lo que permitió que una gran cantidad de energía alcanzara rápidamente las zonas habitadas.
En Colombia, en cambio, el foco se ubicó a casi 100 kilómetros de profundidad. Se trata de un sismo de carácter intermedio, cuya energía debió atravesar una mayor cantidad de material antes de llegar a la superficie.
Eso no significa que un terremoto profundo sea necesariamente poco destructivo. La magnitud, la distancia al epicentro, las características del suelo y la vulnerabilidad de las construcciones son algunos de los factores que determinan el nivel de daños.
El Servicio Geológico Colombiano explicó que la subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana constituye uno de los principales motores de la actividad sísmica en el occidente del país.
“La Placa de Nazca se hunde por debajo de la placa Sudamericana, y la Placa del Caribe ejerce presión desde el norte. Esa convergencia convierte al país en un punto de alta dinámica geológica”, señaló el organismo.
El proceso de subducción, que consiste en el hundimiento de una placa tectónica por debajo de otra, genera fricción y acumulación de energía. Cuando esa energía se libera, se produce un terremoto.
Colombia forma parte además del Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. Allí interactúan las placas de Nazca, Sudamericana y Caribe.
El sismólogo colombiano Darío Rivera explicó que la placa de Nazca se extiende a lo largo de buena parte de la costa occidental de Sudamérica. “La placa Nazca abarca lo que es Chile, Perú, Colombia, todos los países que están sobre esa parte del Pacífico”, señaló.
La región concentra algunos de los terremotos más fuertes registrados en el continente. El terremoto de Maule, Chile, de 2010, alcanzó una magnitud de 8,8 y dejó 521 muertos, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Otro antecedente fue el terremoto de Pisco, Perú, de 2007, registrado con una magnitud de 7,9 y que provocó casi 600 víctimas fatales.
¿Pueden estar relacionados?
La cercanía temporal entre los terremotos de Venezuela y Colombia abrió también el interrogante sobre si uno pudo haber desencadenado al otro.
Folguera consideró que se trata de una cuestión que deberá ser analizada por la comunidad científica, aunque aclaró que, a priori, no existe una relación directa evidente entre ambos fenómenos.
“Respecto de la presunta relación que pudieran tener, es objeto académico de estudio. Probablemente, en las próximas semanas y meses haya papers que lo discutan. Yo creo que quizás no estén relacionados, pero es una presunción mía, es una hipótesis”, sostuvo.
La ciencia actual no permite predecir con exactitud cuándo ocurrirá un gran terremoto. Sí permite, en cambio, identificar las regiones con mayor amenaza sísmica y desarrollar herramientas para reducir sus consecuencias.
Por eso, los organismos especializados recomiendan a la población identificar zonas seguras dentro de las viviendas, establecer rutas de evacuación, participar de simulacros y conocer los protocolos de emergencia.
En una región atravesada por el encuentro de varias placas tectónicas, la prevención y la preparación resultan fundamentales para reducir el impacto de futuros movimientos sísmicos.







