Internacionales — 08.08.2026 —
De la Espriella asumió en Colombia y anticipó un fuerte giro en la política de seguridad
El flamante presidente anunció el fin de las negociaciones con grupos armados y una ofensiva contra el narcotráfico y la minería ilegal. La ceremonia contó con la presencia de varios mandatarios de la región.
Colombia inició este viernes una nueva etapa política con la asunción de Abelardo de la Espriella como presidente, en un giro hacia la derecha marcado desde el primer discurso del nuevo mandatario por un fuerte énfasis en la seguridad, el combate al narcotráfico y el respaldo al sector privado.
Durante su primer mensaje como jefe de Estado, De la Espriella aseguró que comienza una etapa de “recuperación del orden” y lanzó una advertencia directa contra las organizaciones criminales que operan en el país.
“Imparto desde aquí la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales. Los integrantes de las bandas criminales y el narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza pública”, afirmó.
El flamante presidente también anunció un plan para erradicar los cultivos de coca y dejó en claro que su gobierno no continuará con las negociaciones con las organizaciones armadas ilegales, una de las principales diferencias con la política de “paz total” impulsada por su antecesor, el progresista Gustavo Petro.
De la Espriella, de 48 años, llegó a la Presidencia tras imponerse en el balotaje del 21 de junio frente al oficialista Iván Cepeda, en su primera experiencia electoral. Abogado y empresario, se presentó durante la campaña como un outsider de la política tradicional y financió buena parte de su carrera electoral con su propia fortuna.
Conocido como “El Tigre”, el nuevo mandatario prestó juramento ante el Congreso reunido en un auditorio universitario de Cali, en una decisión que rompió con la tradición de realizar la ceremonia de asunción en Bogotá.
En su discurso, De la Espriella también reivindicó el resultado electoral y buscó marcar distancia con los gobiernos de izquierda de la región. “El pasado 21 de junio, no ganó un hombre ni un partido. Ganó la democracia colombiana”, sostuvo, antes de cuestionar los modelos que definió como “totalitarios bolivarianos”.
La ceremonia contó con una importante presencia internacional. Entre los asistentes estuvieron el presidente argentino Javier Milei, el ecuatoriano Daniel Noboa, el panameño José Raúl Mulino, el paraguayo Santiago Peña, el chileno José Antonio Kast y el hondureño Nasry Asfura.
También participaron el rey Felipe VI de España y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien previamente había participado de un festival de fútbol destinado a niños y jóvenes en Cali.
Tras la ceremonia, De la Espriella mantuvo reuniones bilaterales con algunos de los mandatarios y referentes de derecha presentes en la ciudad. Entre ellos estuvo Milei, mientras que Kast informó posteriormente que mantuvo un encuentro con el nuevo presidente colombiano y destacó el comienzo de una nueva etapa en las relaciones entre Chile y Colombia, con foco en seguridad, comercio y defensa de la democracia.
La agenda del nuevo gobierno también tuvo desde el primer día un fuerte componente militar. Después de asumir, De la Espriella tenía previsto trasladarse a un batallón de Cali para reunirse con las tropas y transmitir su respaldo a las fuerzas de seguridad. Su intención es elevar la moral de los uniformados y reforzar el mensaje hacia los grupos armados que operan en la región: deberán entregarse o serán considerados “objetivo militar”.
La política de seguridad será, precisamente, uno de los principales ejes de la nueva administración. De la Espriella anunció que buscará cerrar las mesas de negociación con los grupos armados, al considerar que la estrategia de paz implementada durante el gobierno de Petro fracasó.
Entre las organizaciones que el nuevo presidente deberá enfrentar se encuentran las disidencias de las extintas FARC, integradas por sectores que no adhirieron al acuerdo de paz firmado hace una década; el Clan del Golfo y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Estas estructuras tienen participación en actividades como el narcotráfico y la minería ilegal.
El nuevo gobierno buscará así imprimir un cambio de rumbo frente a la estrategia de seguridad de los últimos años, con una postura de mayor confrontación contra las organizaciones armadas y una agenda que también apunta a fortalecer el vínculo con empresarios y sectores privados.







