Internacionales — 04.05.2026 —
Ecuador impone toque de queda nocturno en casi la mitad del país por la escalada de violencia
La medida se extenderá durante quince días y alcanza a regiones que concentran la mayor parte de los hechos delictivos. El Gobierno busca frenar el accionar de bandas criminales.
Ecuador inició este domingo por la noche un nuevo período de toque de queda nocturno en gran parte de su territorio, en el marco de la estrategia del Gobierno para enfrentar la creciente violencia vinculada a bandas criminales.
La medida regirá entre las 23:00 y las 5:00 durante quince días, hasta el 18 de mayo, y alcanza a nueve de las veinticuatro provincias del país, entre ellas Guayas y Pichincha, donde se encuentran las ciudades de Guayaquil y Quito.
Según datos oficiales, estos territorios concentran el 90 % de la violencia y el 86,7 % de la delincuencia a nivel nacional, lo que explica su inclusión dentro del esquema de restricciones.
El operativo comenzó incluso antes del horario establecido, con el despliegue de policías y militares en calles y rutas, quienes controlan la circulación y verifican que solo personal autorizado —como fuerzas de seguridad o servicios de emergencia— permanezca en la vía pública durante la noche.
Además, se instalaron puestos de control en distintos puntos estratégicos, especialmente en Guayaquil y Quito, donde las autoridades buscan detectar armas, explosivos y personas con pedidos judiciales. En la capital ecuatoriana, se anticipó que el objetivo es afectar a unos cuarenta perfiles criminales.
La restricción también impactó en la dinámica cotidiana, con cierres anticipados del transporte público y el regreso anticipado de personas que se habían movilizado por el feriado del Día del Trabajador.
Se trata de la segunda vez en el año que el presidente Daniel Noboa implementa un toque de queda de estas características. La primera experiencia, aplicada en marzo en un número menor de provincias, estuvo acompañada por detenciones y una reducción de homicidios del 28 %, según cifras oficiales.
No obstante, desde el propio Gobierno reconocieron que en esa oportunidad no se logró una “neutralización estructural” del delito, sino un desplazamiento de las actividades criminales hacia otras zonas del país.







